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 Sigmund Freud PT/2

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MensajeTema: Sigmund Freud PT/2   Vie 30 Mayo 2008, 7:07 pm

El Desarrollo Libidinal

El psicoanálisis emplea el término de pulsión ( impulso que tiene a la consecución de un fin) para el estudio del comportamiento humano. Antes de seguir adelante convendría aclarar las diferencias que existen entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica, mientras que la relación entre la pulsión y el instinto. Los instintos tienden a una finalidad predominante biológica , mientras que la relación entre la pulsión y el objeto que la promueve es extremadamente variable.

La pulsión es un impulso que se inicia con una excitación corporal (estado de tensión), y cuya finalidad última es precisamente la supresión de dicha tensión.

Hay dos tipos de pulsiones, la pulsión sexual o de la vida y la pulsión de la muerte. Para el psicoanálisis el impulso sexual tiene unas acotaciones muy superiores a lo que habitualmente se considera como sexualidad , al tiempo que introduce la diferenciación entre sexualidad y genitalidad : si todo lo genital es sexual, no todo lo sexual es genital. La libido es la energía que pone en marcha la pulsión sexual , y puede presentar diferentes alternativas según esté dirigida a los objetos ( libido objetal), o bien se dirija al propio Yo (libido narcista).

El psicoanálisis establece una serie de fases a través de las cuales se verifica el desarrollo del sujeto. Desde el punto de vista de dichas fases, los conflictos psíquicos - y su posibilidad de resolución- dependerán del estancamiento de una fase (fijación) o del retorno a una fase precedente (regresión). De ahí que esta teoría implique un concepto dinámico sobre lo psíquico.

Fase Oral.

Comprende los doce-dieciopcho primeros meses. Esta primera fase libidinosa está relacionada con el placer del bebé en el momento de la alimentación , en la que tanto labios como boca tienen un papel preponderante. La satisfacción ligada en un primer momento al acto de comer, adquirirá pronto autonomía, como en el caso del mero chupeteo, y se convertirá a su vez, en el prototipo inicial de toda satisfacción.

Fase Oral-sádica

Es considerada una segunda etapa de la fase oral , coincidente con la aparición de la dentición y, por tanto, ligada al acto de morder. Dado que la nueva adquisición tiene un sentido destructivo ( aunque sólo sea implícitamente), da lugar a la aparición del concepto de ambivalencia (relación de amor-odio respecto a un mismo objeto).

Fase Anal

Se extiende, aproximadamente, entre los dieciocho meses y los cuatro años. La actividad anal adquiere unas connotaciones libidinosas. El ano se constituye en la zona erógena ( fuente corporal de excitación) por excelencia. Otra característica de esta fase es la aparición de la polaridad actividad- pasividad, ligada a la posibilidad tanto de retener como expulsar los excrementos.

Fase Fálica.

En este momento, las pulsiones parciales de fases precedentes se concretan en una cierta primacía de lo genital. Es la primera organización libidinal del niño respecto al caos de las pulsiones parciales anteriores (orales-anales), que se completará en la pubertad.

De la forma específica en que se afronten las distintas fases, dependerán las características psíquicas del sujeto. Desde un punto de vista patológico, las perturbaciones en las distintas fases darán lugar a fijaciones o regresiones, que se traducirán en el adulto en estados de neurosis o psicosis.

Complejo de Edipo.

Tiene lugar de manera aproximada, entre los tres y los cinco años. El complejo de Edipo es una de las concepciones mas controvertidas del sistema freudiano. Y según la forma en que el sujeto resuelve este conflicto nuclear aparecerán o no perturbaciones neuróticas posteriores.

En cuando a su significado esencial es que el niño se halla situado en una especie de triángulo afectivo con relación a sus padres, de modo que está envuelto en una red de deseos amorosos hostiles con respecto a aquéllos. Este conflicto puede presentarse bajo dos formas :


bullet Complejo de Edipo positivo : el triángulo afectivo se resuelve a favor del progenitor de sexo opuesto ; la hostilidad por tanto, será dirigida hacia el progenitor del mismo sexo ( la madre en el caso de la niña y el padre en el caso del varón).
bullet complejo Edipo negativo : en esta forma el progenitor del mismo sexo la madre, en el casi de la niña, y el padre en el caso del varón, se convierten en los depositarios del complejo edípico.

En su última etapa, Freud planteó que ambas formas podían darse de forma concomitante en todo sujeto, lo que pasó a denominar con el nombre de complejo de Edipo completo.

Según Freud, el Edipo se resuelve por el temor ( la fantasía del varón a ser castrado por su padre ). Evidentemente, este postulado es radicalmente abstracto. Una manera de explicarlo, lo más sencillamente posible, sería ésta : el padre se interpone en una suerte de <<idilio>> entre madre e hijo. Sin embargo el niño percibe que el padre es el sujeto amoroso de la madre (es su rival). Por otro lado también participa del afecto de su padre, del que se siente corresponsable. Este conflicto ira perdiendo fuerza ( es decir, el niño renunciará a poseer a la madre), en la medida que el niño se sienta ligado al padre por un fuerte afecto, y por el temor de ser castigado por el.

De esta manera, la madre deja de ser el todo para el niño, el cual realizara un desplazamiento de sus sentimientos amorosos hacia otros objetos.

Freud desatendió los mecanismo de Edipo en el caos de las niñas, para limitarse a afirmar que el complejo de castración ( es decir, el resentimiento por la ausencia del pene) promueve su entrada al complejo de Edipo. Ciertamente ni siquiera a un nivel simbólico es aceptable este postulado, el cual implica que la fisiología distinta de la niña , con respecto al varón, es el núcleo del problema. El mito bíblico de la creación de Eva de una costilla de Adán, parece estar implícito en esta concepción , a la que no poca psicoanalistas consideran portadora de resabios machistas.

Resolución del conflicto edípico.

Siguiendo a Freud, la formas de encarar el Edipo tendrá mucha importancia en la elección del objeto sexual del adulto ( es decir puede condicionar tanto la heterosexualidad como la homosexualidad).

El heredero del complejo del Edipo es el Super Yo que representa la conciencia moral ( en parte consciente y en parte inconsciente) del sujeto, así como sus ideales. El Superyó se estructura en oposición al Yó (que se identifica con la conciencia, con el sentido de la realidad). Otra instancia del mundo psíquico freudiano es el Ello, que constituye el mundo inconsciente de las pulsaciones del sujeto , y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

Muy sonoramente, podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología, las pulsiones del sujeto, y por tanto abiertamente opuesto al superyo que, como vimos, representa la sublimación positiva y creadora de los instintos inconscientes.

Muy someramente , podríamos concluir que toda la teoría psicoanalítica freudiana se basa sobre la supremacía de los instintos o, para ser mas exactos con su terminología , las pulsiones de naturaleza libidinosa. Éstas constituyen el motor que pone en marcha la formación de la personalidad del individuo. Éste debe superar las distintas fases de evolución pulsional hasta acceder al estado de madurez, en que los instintos primigenios son sacrificados en aras de un desarrollo armonioso de las potencialidades creadoras humanas..

Sin desestimar el papel importantísimo de la sexualidad, muchos psicoanalistas posteriores han reprochado a Freud el determinismo que concede a todo lo sexual en la elaboración de su teoría. Si el hombree, al igual que el resto de los animales , es portador de instintos, tampoco es menos cierto que tienen unas necesidades específicamente humanas derivadas de su propia situación ante la naturaleza. Y una de ellas es ella afecto , que le ayuda a afrontar situaciones nuevas en un mundo en el que constantemente ha de asumir nuevas situaciones y renunciar a seguridades pasadas .

La necesidad física que el niño pequeño siente hacia su madre- a esta edad sería prematuro hablar de afecto- se justifica porque ésta es su único asidero frente a un mundo en el que se siente perdido. Es esta necesidad ña que puede justificar, en última estancia el complejo de Edipo, y no un impulso exclusivamente biológico.

NO ALCANZE A COPIAR EL LINK DE LA PAG, POR TENERLO GUARDADO EN MI PC PARA UN TRABAJO. EN CUANTO LO ENCUENTRE LO PONDRE

bye
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